San Sebastián
Ayer fue San Sebastián. El patrón de mi pueblo. Ayer comenzó el año oficialmente.
Desde las 7.30 de la tarde, hasta las 6 de la mañana de procesión. Aún se me ponen los pelillos de punta. El pueblo envuelto en pólvora. La gente dedicada a su patrón. Y bajo la mirada del Santo, todo un pueblo que deja todo por estar ese día acompañándolo en su salida anual por sus humildes calles.
La salida fue IMPRESIONANTE. Cientos de docenas de cohetes iluminaban una larga y fría noche que acababa de comenzar. La nieve quiso estar presente en esta noche mágica. La calma reinaba mientras los copos de nieve caían solemnes sobre la devoción de todos los que allí estábamos sin esconder, bajo ese manto blanco, las ganas de acompañar a Nuestro Patrón San Sebastián.
Para mí es una de las noches más importantes del año, y como en las Navidades, no estabas presente. El frío de la noche no se asemejaba al frío de mi alma. Te eché de menos, una vez más. El dolor que sentía en algunas extremidades de mi cuerpo, por las bajas temperaturas, no tenía nada que ver que con lo que sentía mi helado corazón porque no estabas conmigo.
Necesito tu calor. El querer compartir cada segundo de mi vida contigo, cobra más fuerza a cada instante. Y necesito que estés conmigo tanto en los momentos triviales, que juntos los hacemos únicos y especiales, como en los importantes, porque adquieren un mayor sentido.
San Sebastián se encerró a las 6 de la mañana. Y me fui sóla a casa. Mirando un móvil que se había quedad0 mudo y ausente de una llamada o un simple sms, que me llenara de ilusión.
Mi patrón San Sebastián y mi Copatrón San Antón, saldrán de nuevo el año que viene. Mientras tanto, sé que no me dejan, y sólo espero que estés conmigo para hacer de todos esos momentos, situaciones inovidables.
TE QUIERO! TE AMO!
